segunda parte reconocimiento y produccion textual del realismo
WENDY GISELL LOZADA
CABALLERO 10-06
SEGUNDA
PARTE RECONOCIMIENTO Y PRODUCCION TEXTUAL DEL REALISMO
3.3
produce un cuento (inicio, nudo, desenlace) con temáticas realistas del momento
contemporáneo para ser publicados en el blog con extensión de 1 página. Si
deseas, puedes agregar una imagen alusiva
Este relato se trata de sobre Yeily ella una
chica de 16 años que aparentemente es normal con sus familia y amigos pero ella
guarda un oscuro secreto y es que sufre un trastorno alimenticio todo comenzó cuando ella tenía
tan solo 12 años quería parecer a las chicas que veía en su celular con un
cuerpo que según los estándares son perfectos ella se sentía tan mal por no
tener lo que ellas tenían así que se esforzó se puso metas para obtener ese
cuerpo pasar dos años y aunque físicamente había cambiado ella no sentía que
era suficiente así que se esforzaba más
su madre notaba un cambio en ella pero yeily solo respondía que quería ser
saludable eso era lo que ella pensaba se decía si misma que hay de malo en eso
solo quiero tener un hermoso cuerpo solo quiero comer bien pero no se daba que
su salud mental estaba mal cada vez que iba a su espejo veía sus defectos y se
decía lo fea que se sentía y eso iba avanzando poco a poco hasta contar cada
caloría cada movimiento no quería que sus amigos se enteraran de eso cuando
estaba con ellos comía comida chatarra se comportaba como si no le
importara pero apenas llegaba a su
cuarto todo eso cambia se hacia la meta que al siguiente día comería meno y
haría más ejercicio era un ciclo sin fin era como si no pudiera parar no veía
cambios en su cuerpo se veía más gorda cada vez que se veía al espejo y busco
en su celular como adelgazar y hay aprecio un block que decía que debía dejar
de comer carbohidratos así que su meta ahora era dejar de alimentarse de todo
esos alimentos pero con eso no basto ella seguía viendo que no era suficiente
así que un día noto que cada vez comía su abdomen se inflamaba así que ese día
decidió dejar de comer se levantaba temprano y le decía a su madre que ya había
desayunado en el almuerzo masticaba la comida y la guardaba en su ropa cuando
su madre no la observaba en la comida se preparaba primero su comida la masticaba
y hacia lo mismo la guardaba en su ropa después iba al baño y
botaba todo eso en el inodoro pero se
sentía cada vez más débil cuando iba hacer ejercicio pero ella lo siguió
haciendo pero se dio cuenta que no todos los días podía botar así que decidió
vomitar todo lo que comía .pasaron 2 años ella tenía 16 años pesaba 46 kilos y
medía 1.68 metros era muy poco para su
altura ella estaba muy delgada pero aun así ella no veía así sufría de ansiedad
y depresión contantemente se odiaba a sí misma y se sentía sola ya estaba
cansada de sentirse de esa manera quería para de odiarse así misma quería ser
feliz pero temía que si lo contaba la juzgaran así que decidió aguantar pero
sentía que no podía más tomo el valor que más pudo y le conto a su madre ella
no podía créelo no podía imaginar que su hija había sufrido de esa manera y
ella no se había dado cuenta, Yeily sentía que tal vez su madre estaba
decepcionada pero no era así ella solo estaba decepcionada de sí misma por no
saber lo que pasaba a su hija, lo primero que su madre hizo fue a gen dar una
cita con el psicólogo hablar con un profesional ella no sabía qué
hacer en eso temas así que lo mejor que pudo hacer es hablar con alguien que si
sabía del tema y como solucionarlo desde ese momento Yeily entro en un proceso
ella empezó a meditar a comer mejor pero siempre tenía esas inseguridades al
fin y al cabo todos las tenemos pero ella luchaba con ellas siempre piensa a
veces en dejad comer pero ella se dice a si misma que ella no esa chica ahora
está mejor no tiene una vida perfecta y no siempre es feliz pero ahora sabe
manejar esos momentos
Miles de historias pasan como las de yeily ella
pudo salvarse pero muchas adolecentes y mujeres no pudieron contar lo mismo hay
miles de mujeres llevando esa enfermedad si poder contarla por el miedo de que
dirán las demás personas ya que es un tema tabú un tema mal visto pero no solo
mujeres hombres que con el deseo de tener una gran cuerpo por los estándares
que les han puesto den ser músculos llegan a acceder todos los limites puede
ser tu amig@ o tu madre o tu que no te has dado cuenta y piensas que solo
quieres ser saludable. Habla con alguien de confianza y ve al psicólogo
3.4 GRABA UN DISCRURSO Y ESTRUCTURADO CON BUEN USO DE
LENGUAJE PARA EL BLOG DE (3 MINUTOS)
https://m.youtube.com/watch?v=EXSq5x6EYAg&feature=youtu.be
3.5 FINALMENTE RECOLECTAR POEMAS CUENTOS Y CARICATURAS DE HASTA
EL REALISMO
1 Doloras
Amor y gloria
¡Sobre arena y sobre viento
lo ha fundado el cielo todo!
Lo mismo el mundo de el lodo
que el mundo del sentimiento.
De amor y gloria el cimiento
sólo aire y arena son.
¡Torres con que la ilusión
mundo y corazones llena;
las del mundo sois arena,
y aire las del corazón
2 El reino de los beodos
Tuvo un reino una vez tantos beodos,
que se puede decir que lo eran todos,
en el cual por ley justa se previno:
-Ninguno cate el vino.-
Con júbilo el mas loco
aplaudióse la ley, por costar póco:
acatarla después, ya es otro paso;
pero en fin, es el caso
que la dieron un sesgo muy distinto,
creyendo que vedaba sólo el tinto,
y del modo más franco
se achisparon después con vino blanco.
Extrañado que el pueblo no la entienda.
El Senado a la ley pone una enmienda,
y a aquello de: Ninguno cate el vino,
añadió, blanco, al parecer, con tino.
Respetando la enmienda el populacho,
volvió con vino tinto a estar borracho,
creyendo por instinto ¡mas qué instinto!
que el privado en tal caso no era el tinto.
Corrido ya el Senado
n la segunda enmienda, de contado
-Ninguno cate el vino,
sea blanco, sea tinto,- les previno;
y el pueblo, por salir del nuevo atranco,
con vino tinto entonces mezcló el blanco;
hallando otra evasión de esta manera,
pues ni blanco ni tinto entonces era.
Tercera vez burlado,
-<No es eso, no señor,> dijo el Senado;
<o el pueblo es muy zoquete, o muy ladino:
se prohibe mezclar vino con vino>-
Mas ¡cuánto un pueblo rebelado fragua!
¿Creeis que luégo lo mezcló con agua?
Dejando entonces el Senado el puesto
e ese modo al cesar dió un manifiesto:
La ley es red, en la que siempre se halla
descompuesta una malla,
por donde el ruín que en su razón no fía,
se evade suspicaz… ¡Qué bien decía!
Y en lo demás colijo
que debiera decir, si no lo dijo:
Jamás la ley enfrena
al que a su infamia su malicia iguala:
si se ha de obedecer, la mala es buena
mas si se ha de eludir, la buena es mala.
Autor: Ramón de Campoamor
3 A Voltaire
Eres ariete formidable: nada
Resiste a tu satánica ironía.
Al través del sepulcro todavía
Resuena tu estridente carcajada.
Cayó bajo tu sátira acerada
Cuanto la humana estupidez creía,
Y hoy la razón no más sirve de guía
A la prole de Adán regenerada.
Ya solo influye en su inmortal destino
La libre religión de las ideas;
Ya la fe miserable a tierra vino;
Ya el Cristo se desploma; ya las teas
Alumbran los misterios del camino;
Ya venciste, Voltaire. ¡Maldito seas!
Autor: Gaspar Nuñez de Arce
4 El Ama (Fragmento)
Yo aprendí en el hogar en qué se funda
la dicha más perfecta,
y para hacerla mía
quise yo ser como mi padre era
y busqué una mujer como mi madre
entre las hijas de mi hidalga tierra.
Y fui como mi padre, y fue mi esposa
viviente imagen de la madre muerta.
¡Un milagro de Dios, que ver me hizo
tra mujer como la santa aquella!
Compartían mis únicos amores
la amante compañera,
la patria idolatrada,
la casa solariega,
con la heredada historia,
con la heredada hacienda.
¡Qué buena era la esposa
y qué feraz la tierra!
¡Qué alegre era mi casa
y qué sana mi hacienda,
y con qué solidez estaba unida
la tradición de la honradez a ellas!
Una sencilla labradora, humilde,
hija de oscura castellana aldea;
una mujer trabajadora, honrada,
cristiana, amable, cariñosa y seria,
trocó mi casa en adorable idilio
que no pudo soñar ningún poeta.
¡Oh, cómo se suaviza
el penoso trajín de las faenas
cuando hay amor en casa
y con él mucho pan se amasa en ella
para los pobres que a su sombra viven,
para los pobres que por ella bregan!
¡Y cuánto lo agradecen, sin decirlo,
y cuánto por la casa se interesan
y cómo ellos la cuidan,
y cómo Dios la aumenta!
Todo lo pudo la mujer cristiana,
logrólo todo la mujer discreta.
La vida en la alquería
giraba en torno a ella
pacífica y amable,
monótona y serena…
¡Y cómo la alegría y el trabajo
donde está la virtud se compenetran!
Lavando en el regato cristalino
cantaban las mozuelas,
y cantaba en los valles el vaquero,
y cantaban los mozos en las tierras,
y el aguador camino de la fuente
y el cabrerillo en la pelada cuesta…
¡Y yo también cantaba,
que ella y el campo hiciéronme poeta!
Cantaba el equilibrio
de aquel alma serena
como los anchos cielos,
como los campos de mi amada tierra
y cantaba también aquellos campos,
los de las pardas, onduladas cuestas,
los de los mares de enceradas mieses,
los de las mudas perspectivas serias,
los de las castas soledades hondas,
los de las grises lontananzas muertas…
El alma se empapaba
en la solemne clásica grandeza
que llenaba los ámbitos abiertos
del cielo y de la tierra
¡Qué placido el ambiente,
qué tranquilo el paisaje, qué serena
la atmósfera azulada se extendía
por sobre el haz de la llanura inmensa!
La brisa de la tarde
meneaba, amorosa, la alameda,
los zarzales floridos del cercado,
los guindos de la vega,
las mieses de la hoja,
la copa verde de la encina vieja…
¡Monorrítmica música del llano,
qué grato tu sonar, qué dulce era!
La gaita del pastor en la colina
lloraba las tonadas de la tierra,
cargadas de dulzuras,
cargadas de monótonas tristezas,
y dentro del sentido
caían las cadencias
como doradas gotas
de dulce miel que del panal fluyeran
La vida era solemne;
puro y sereno el pensamiento era;
sosegado el sentir, como las brisas;
mudo y fuerte el amor, mansas las penas
austeros los placeres,
raigadas las creencias,
sabroso el pan, reparador el sueño,
fácil el bien y pura la conciencia.
¡Qué deseos el alma
tenía de ser buena,
y cómo se llenaba de ternura
cuando Dios le decía que lo era!
5 el refugio
El
silencio dominaba el recinto. Un silencio, prolongado, inusual. La quietud era
total. En sus tareas de exploración encontraron una construcción, parecía un
cañaveral, ideal para ubicarse sin ser vistas. Por fin, después de explorar
toda la casa, hallaron un sitio adecuado para quedarse.
Lo recorrieron minuciosamente y acordaron que
era lo más conveniente para una estadía prolongada. De pronto, un iluminación
intensa las inmovilizó. Sonidos y voces provocaron un estado de alerta. La
tranquilidad de varios días se interrumpió abruptamente. Multitud de ojos
miraban aterrados en derredor.
Los moradores habían regresado de sus
vacaciones y la normalidad cotidiana, se reinstalaba en la casa. El abuelo, se
dirigió al cuarto de baño a fin de limpiar sus dientes. Colocó la pasta
dentífrica y comenzó a cepillarse.
Casi, en simultáneo, gritó exclamando: -¿Qué
es esto?
Pequeñas cucarachas, salieron del cepillo
precipìtadamente y se desplazaron por las encías, los labios y la cara,
abandonando lo que para ellas, las cerdas del cepillo, habían sido un refugio
oportuno para pasar desapercibidas.
El abuelo, mientras tanto, enjuagaba su boca
con todo lo que hallaba cerca, agua oxigenada, enjuague bucal, agua con
bicarbonato, tal el asco que le produjo. Desde ese día, cada vez que se dispone
a higienizar sus dientes, al mantener el cepillo entre sus dedos, lo mira con dudas
y lo piensa varias veces.
El anciano llegó a la estación del
subterráneo y le sorprendió la cantidad de gente que se encontraba en el andén.
-”Será hora pico” -reflexionó, pero sus pensamientos se interrumpieron ante la
llegada de la formación.
6 EL REFUGIO
El coche estaba lleno y por supuesto, todos
los asientos ocupados. Él eligió la zona reservada para mujeres embarazadas y
ancianos. Supuso, equivocadamente, que el joven que ocupaba dicho asiento, se
lo cedería.
Pero el joven estaba profundamente abstraído
con su teléfono, tratando de resolver un juego de ingenio. El anciano se aferró
a la manivela colgante y pensó que distinta era la realidad actual. No se
cedían los asientos a mujeres o ancianos, aun en el sitio reservado para ellos.
Imaginaba una pelea entre los ocupantes de
los asientos, para cedérselo a él, mientras esbozaba una sonrisa, agradeciendo
ese gesto. De pronto, una señora mayor lo llamó, ofreciéndole su asiento. El
anciano la miró agradecido por ese gesto, pero no pudo aceptarlo. Había llegado
a destino.
7 EL AHOGADO
El ahogado más hermoso del mundo, un cuento
de Gabriel García Márquez
Este relato forma parte de La increíble y
triste historia de la Cándida Eréndira y de su abuela desalmada. En él, aparte
del mito del “gingro”, el escritor colombiano nos muestra cómo despierta la
conciencia a través de un hecho fortuito, cómo se emprende el camino de la
apatía a la libertad.
*Los primeros niños que vieron el promontorio
oscuro y sigiloso que se acercaba por el mar, se hicieron la ilusión de que era
un barco enemigo. Después vieron que no llevaba banderas ni arboladura, y
pensaron que fuera una ballena. Pero cuando quedó varado en la playa le
quitaron los matorrales de sargazos, los filamentos de medusas y los restos de
cardúmenes y naufragios que llevaba encima, y sólo entonces descubrieron que
era un ahogado…
9 Continuidad de los parques, un cuento de Julio Cortázar
El escritor argentino Julio Cortázar está
ampliamente reconocido como uno de los autores clave de la literatura universal
del siglo XX, así como uno de los mayores exponentes del realismo mágico
hispanoamericano. Más allá de Rayuela, su poliédrica y popular novela episódica
—de extraordinaria imaginería y lirismo—, Cortázar destacó principalmente por
su habilidad para la escritura de pequeños cuentos que, como ocurre en el caso
de Continuidad de los parques, podían dibujar —o esbozar— un universo entero en
apenas dos párrafos. La lectura de este texto resulta siempre fascinante.
Había empezado a leer la novela unos días
antes. La abandonó por negocios urgentes, volvió a abrirla cuando regresaba en
tren a la finca; se dejaba interesar lentamente por la trama, por el dibujo de
los personajes. Esa tarde, después de escribir una carta a su apoderado y
discutir con el mayordomo una cuestión de aparcerías, volvió al libro en la
tranquilidad del estudio que miraba hacia el parque de los robles. Arrellanado
en su sillón favorito de espaldas a la
puerta que lo hubiera molestado como una irritante posibilidad de intrusiones,
dejó que su mano izquierda acaricia una y otra vez el terciopelo verde y se puso a leer comentarios los últimos capítulos.
Su memoria reteniasin esfuerzo los nombres y las imágenes de los protagonistas
la ilusión novelesca lo gano casi en seguida. Gozaba del placer casi perverso
de irse desgajando línea a línea de lo que rodeaba y sentir a la vez que su
cabeza descansaba cómodamente en el terciopelo del alto respaldo, que los
cigarrillos seguían al alcance de la mano, que más allá de los ventanales
danzaba el aire del atardecer bajo los robles. Palabra a palabra, absorbido por
la sórdida disyuntiva de los héroes, dejándose ir hacia las imágenes que se
concertaban y adquirían color y movimiento, fue testigo del último encuentro en
la cabaña del monte. Primero entraba la mujer, recelosa; ahora llegaba el amante,
lastimada la cara por el chicotazo de una rama. Admirablemente restañaba ella
la sangre con sus besos, pero él rechazaba las caricias, no había venido para
repetir las ceremonias de una pasión secreta, protegida por un mundo de hojas
secas y senderos f urtivos. El puñal se entibiaba contra su pecho, y debajo
latía la libertad agazapada. Un diálogo anhelante corría por las páginas como
un arroyo de serpientes, y se sentía que todo estaba decidido desde siempre.
Hasta esas caricias que enredaban el cuerpo del amante como queriendo retenerlo
y disuadirlo, dibujaban abominablemente la figura de otro cuerpo que era
necesario destruir. Nada había sido olvidado: coartadas, azares, posibles
errores. A partir de esa hora cada instante tenía su empleo minuciosamente
atribuido. El doble repaso despiadado se interrumpía apenas para que una mano
acariciara una mejilla. Empezaba a anochecer
10 Amor eterno (Gustavo Adolfo Bécquer)
Podrá nublarse el sol eternamente; podrá
secarse en un instante el mar; podrá romperse el eje de la tierra como un débil
cristal. ¡Todo sucederá! Podrá la muerte cubrirme con su fúnebre crespón; pero
jamás en mí podrá apagarse la llama de tu amor.
Uno de los principales representantes del
romanticismo, Gustavo Adolfo Bécquer, quien dejó como legado innumerables
poemas, todos ellos de gran ritmo y belleza. En este poema expresa de manera
contundente, que el amor auténtico va más allá de cualquier calamidad.
11
Cuando las suaves voces mueren (Percy Bysshe Shelley)
“Cuando las suaves voces mueren, su música aún vibra en
la memoria; cuando las dulces violetas enferman, su fragancia se prolonga en
los sentidos. Las hojas del rosal, cuando la rosa muere, se apilan para el
lecho del amante; y así en tus pensamientos, cuando te hayas ido, el amor mismo
dormirá”
Este poema del romanticismo expresa en un fragmento
breve, cómo las cosas dejan después de su existencia, su esencia y esto se
convierte en el recuerdo de los que se quedan aquí.
12 Negra Sombra (Rosalía de Castro)
“Cuando pienso que te huyes, negra sombra que me
asombras, al pie de mis cabezales, tornas haciéndome mofa. Si imagino que te
has ido, en el mismo sol te asomas, y eres la estrella que brilla, y eres el
viento que sopla.
Si cantan, tú eres quien cantas, si lloran, tú eres quien
llora, y eres murmullo del río y eres la noche y la aurora. En todo estás y
eres todo, para mí en mí misma moras, nunca me abandonarás, sombra que siempre
me asombras.”
A Rosalía de Castro se le considera ya parte de la etapa
del postromanticismo. Un poema corto que habla acerca de su sombra y una forma
llena de belleza de expresarse acerca de este elemento que forma parte de cada
uno de nosotros.
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